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Aromaterapia

El empleo de plantas y esencias para curar es tan antiguo como la humanidad misma. Tenemos constancia del empleo de emplastos y tisanas desde las primeras civilizaciones, pasando por Egipto, China, Grecia y Roma entre otras. Quizá los ejemplos más notorios que han llegado a nuestros días son como el de la Aspirina: el mismo principio activo de este medicamento se encuentra en la corteza de cierto tipo de sauce que las civilizaciones precolombinas ya usaban en forma de infusión para tratar los dolores de cabeza.

Los ejemplos son muchísimos: las aplicaciones de las plantas son tantos como variedades vegetales hay. Ya hablé en alguna ocasión de el Aceite de Arbol de Té, de la Rosa Mosqueta, del Niauli, la Espirulina… Hoy quiero contar que son los aceites esenciales o esencias, y como se obtienen.

¿Cómo se obtienen los aceites esenciales?

La mayoría de los aceites esenciales se obtienen mediante un proceso que se llama hidrodestilación. Este proceso consiste en hacer pasar vapor de agua desde un alambique, a través de la la planta, previamente triturada y comprimida en un cilindro. El vapor arrastra la esencia de la planta y al enfriarse y transformase del estado gaseoso al líquido, da como resultado dos productos: en la superficie flota el aceite esencial, por encima del hidrolato, que también tiene propiedades, aunque muchas menos.

Otras esencias, como las que se extraen de los cítricos se obtienen simplemente por presión de la cáscara. Y por supuesto existen otros métodos de extracción, pero el producto que se obtiene es de mucha peor calidad (los llamados absolutos conllevan el empleo de alcoholes, por ejemplo).

¿Cómo saber que una esencia es buena?

La principal prueba es sencilla: los aceites esenciales no son solubles en agua. Si echamos una gota de aceite esencial en un vasito de agua, debe permanecer flotando en la superficie, como si de aceite normal se tratase. Otra pista es el envase. Si el aceite esencial viene envasado en plástico, mucho ojo. Las esencias se “comen” el plástico: deben envasarse en vidrio, preferentemente de color caramelo o azul para preservarlos de la luz.

Otra pista puede ser su precio: las esencias por lo general son caras por que se necesita mucha materia prima para obtener poco aceite esencial. Y a demás no todas las plantas tienen las mismas propiedades dependiendo de si procedencia. Existe lavanda en muchas zonas del planeta, pero la que más propiedades tiene está en Francia. El sándalo Mysore que viene de la India tiene un precio por mililitro de unos 20 / 30 euros. La rosa búlgara ronda ese precio tambien. Si nos encontramos en el mercado un aceite esencial de rosa bulgara de 15 mililitros por 10 euros, es posible que no sea un aceite esencial.

¿Hay algún sustituto de los aceites esenciales?

En ocasiones queremos las esencias solo para perfumarnos, para ambientar la casa, o para dar olor a los armarios, por ejemplo. Usar esencias buenas (y caras) para estos fines da un  poco de dolor. En esos casos existen los reconstituidos. Aceites esenciales que combinan los terpenos de esta planta con los aldeídos de esa otra y obtienen el aroma de la que estamos buscando. No tienen las propiedades terapeúticas de las esencias pero huelen igual y son considerablemente más baratas.

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